-¡Lo odio, lo odio, lo odio!
-Tranquila, vamos, no es para tanto.
-¡Odio que me llamen así!
-Perdón, ¿vale?
-¿Me ves alas, acaso?
-No.
-¿Me ves echando polvitos mágicos?
-No.
-¿Me ves con un vestidito ridículo, un chongo y una varita?
-No, tienes razón.
-Eres un imbécil.
-Sí, lo soy. Perdón.
-¡Un idiota!
-¡Espera!, ¿a dónde vas?
-Así yo no trabajo.
-¡No, espera!
-Arréglatelas sin mí.
(Sugerencia: es una musa, no un hada de la escritura)
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lunes, 27 de febrero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
Sobre la lluvia
No creyendo los resultados que aporta la ciencia, decidí buscar algunos propios. Descubrí entonces el secreto de la lluvia. La verdad, encontré, es que hay un mamut gigante invisible que se esconde lejos de las ciudades. Una vez confirmada la existencia del mamut, la lluvia se explica por sí sola. El problema entonces es encontrar al mamut...
jueves, 27 de octubre de 2011
Bienvenidos a mi mundo
Bienvenidos a mi mundo. No traten de entender nada. Olviden sus compromisos, éstos ya los encontrarán a la salida.
Aquí se puede volar. Las clases se imparten en la cabaña de la izquierda. Sin preguntas, por favor.
Bajando las escaleras encontrarán todo lo que necesiten. No olviden dejarle tributo a la ardilla esquizofrénica antes de tomar cualquier cosa. Dije sin preguntas.
¿Ven esa cascada? Sus más grandes sueños pueden salir de ella. No olviden que las pesadillas también son sueños, y grandes...
Si se pierden, hablen con las hormigas. Antes deberían aprender su idioma, para eso vayan a la luna.
Y claro, si encuentran a mi perro, me avisan, llevo meses buscándolo.
Muy bien, eso es todo.
Tienen lo que queda del día para explorar.
No traten de irse antes, no traten de irse después.
No lo lograrán.
Es mi mundo, son mis reglas.
Aquí se puede volar. Las clases se imparten en la cabaña de la izquierda. Sin preguntas, por favor.
Bajando las escaleras encontrarán todo lo que necesiten. No olviden dejarle tributo a la ardilla esquizofrénica antes de tomar cualquier cosa. Dije sin preguntas.
¿Ven esa cascada? Sus más grandes sueños pueden salir de ella. No olviden que las pesadillas también son sueños, y grandes...
Si se pierden, hablen con las hormigas. Antes deberían aprender su idioma, para eso vayan a la luna.
Y claro, si encuentran a mi perro, me avisan, llevo meses buscándolo.
Muy bien, eso es todo.
Tienen lo que queda del día para explorar.
No traten de irse antes, no traten de irse después.
No lo lograrán.
Es mi mundo, son mis reglas.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Ensayo No. 38
Va en aumento. Lentamente. Cada vez más fuerte, más intensa. Se convierte en una nube que lo devora todo y llena cada esquina, haciendo de su aliado al frío. Un escalofrío me recorre, cierro los ojos pero no ayuda. Todo permanece igual. Llueve negrura, llueve miedo y llueve muerte. La noche lo llena todo.
domingo, 23 de octubre de 2011
Debraye sobre distracción no. 42
Me distraigo. No tiene nada que ver con aquellos ruidos que vienen de la habitación contigua, ni los de la calle, ni los que hacen los insectos. No tiene que ver con todos esos bichos que escalan mi cuerpo mientras trato de escribir, ni con el hambre que me asota, ni la sed que me reclama. tampoco tiene que ver con el frío que hace, ni con el calor excesivo que me dan mis cobijas. Soy yo. Es mi culpa. Yo me distraigo. Mi mente se ocupa en otras cosas sin aterrizar nada. No es el sueño, es el deseo, son las pesadillas que llenan mi cabeza. Sobre todo es mi voluntad, que si bien podría mandarla a callar, no lo hago. Me torturo a mi mismo. Hace falta disciplina. Hace falta, pues me distraigo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Hace falta...
Hace falta un buen debraye, ¿no creen? Un maquinazo: lleno de errores, con contradicciones, faltas a la ortografía y a la moral; con descripciones de miradas bellas, con un cereal al lado y una ventana abierta a mi espalda. Si, no estoy en mi sofá, ¿y?
Hace falta un buen debraye: escasean personajes, escasean ideas y escasea el té.
Hace falta olvidar. Hace falta renacer. Alzarse en llamas, mentando madres, empujando extraños, gritando. Hace falta transgredir.
Hace falta noche, no para dormir, tampoco para intercambios al oido ni caricias de algún tipo. Hace falta noche para leer, para escribir, para debrayar.
Hace falta chocolate. Hace falta inspiración. hace falta energía.
Haces falta tú...
Hace falta un buen debraye: escasean personajes, escasean ideas y escasea el té.
Hace falta olvidar. Hace falta renacer. Alzarse en llamas, mentando madres, empujando extraños, gritando. Hace falta transgredir.
Hace falta noche, no para dormir, tampoco para intercambios al oido ni caricias de algún tipo. Hace falta noche para leer, para escribir, para debrayar.
Hace falta chocolate. Hace falta inspiración. hace falta energía.
Haces falta tú...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Alucinante
Damas y caballeros, y todo aquello que escape de esa clasificación también: ante ustedes, la entrada no. 100 de Viajes de un Filósofo Errante.
Suelo rodearme de mis alucinaciones, así me entero de cuando una persona real se acerca. Camino con la mancha en un costado, Pedro del otro, y mil pensamientos de mercurio flotando en el aire. Una ardilla esquizofrénica se encuentra en la copa del árbol más cercano, un pastor inglés con una bufanda azul trota tras de mí. Letras danzan con números al ritmo del vals. La muerte me persigue, una maldición en su bufanda negra. Pero no me alcanza, mi bufanda gris la aleja. Todos observan con extrañeza como hablo conmigo mismo, pero Pedro y su bufanda café los hace olvidar. Y Mauricio cree que él es el loco, así lo quisimos yo y Daniel Ruíz de Aragón. Camino hacia Filos, o la otra Filos, o a la Ruta, y Daniel camina a mi lado. Todavía sigo sin estar seguro, ¿es real?, ¿o se trata de una alucinación más? Y luego estoy yo, ¿existo o soy una imaginación más?
¿Acaso importa? Se lo que soy, un filósofo errante, un Quijote de la era moderna, un caballero sin cordura. "Chéjov, deja de ladrar tan propiamente, ni que fueras inglés." Claro, un perro que no persigue ardillas. Bueno para el mundo, supongo.
¿Qué haría sin ustedes, queridas alucinaciones?
Suelo rodearme de mis alucinaciones, así me entero de cuando una persona real se acerca. Camino con la mancha en un costado, Pedro del otro, y mil pensamientos de mercurio flotando en el aire. Una ardilla esquizofrénica se encuentra en la copa del árbol más cercano, un pastor inglés con una bufanda azul trota tras de mí. Letras danzan con números al ritmo del vals. La muerte me persigue, una maldición en su bufanda negra. Pero no me alcanza, mi bufanda gris la aleja. Todos observan con extrañeza como hablo conmigo mismo, pero Pedro y su bufanda café los hace olvidar. Y Mauricio cree que él es el loco, así lo quisimos yo y Daniel Ruíz de Aragón. Camino hacia Filos, o la otra Filos, o a la Ruta, y Daniel camina a mi lado. Todavía sigo sin estar seguro, ¿es real?, ¿o se trata de una alucinación más? Y luego estoy yo, ¿existo o soy una imaginación más?
¿Acaso importa? Se lo que soy, un filósofo errante, un Quijote de la era moderna, un caballero sin cordura. "Chéjov, deja de ladrar tan propiamente, ni que fueras inglés." Claro, un perro que no persigue ardillas. Bueno para el mundo, supongo.
¿Qué haría sin ustedes, queridas alucinaciones?
lunes, 15 de agosto de 2011
El Mesero
–¿Está listo para ordenar?
–Sí –respondió Renato a la pregunta del mesero –. Quiero el espagueti al pesto.
–¿Y de tomar?
–Un vaso de agua, por favor.
Renato admiró las múltiples decoraciones del restaurante italiano mientras esperaba su comida. Pronto regresó el mismo mesero con un plato hondo y lo colocó frente a él. El plato estaba lleno de agua.
miércoles, 8 de junio de 2011
Un Quijote de la era moderna
Camino, en peregrinación, hacia Filos. O hacia la otra Filos, o hacia Coyo, o a La Cueva. En mi camino hay obstáculos: gigantes que giran, escupiendo en todas las direcciones, gente cuerda, que me tacha de loco, y más. A mi lado viene Pedro, mi amigo imaginario, avanzando sobre su burro. También vienen Daniel y su respectivo imaginario. No son reales. Mi conversación es con Daniel, y nuestros imaginarios sólo escuchan. Hablamos de inconformidades e intercambiamos historias. Soy, y Daniel lo es también, un Quijote de la era moderna.
miércoles, 30 de marzo de 2011
¿Un ratón?
- ¿Qué es esto, un ratón?- prguntó Anastasio mientras miraba a una pequeña figura escabullirse entre los muebles. Escuchó un grito y supo que el grito venía de su esposa. Ella era una mujer delgada y muy atractiva, quien le tenía pánico a todos los roedores. Seguramente había divisado al ratón.
Anastasio se acercó a la sala donde, segundos antes, Alma leía tranquilamente la última novela de Arnold Worstein. Alma estaba pálida, temblando, y ante ella se encontraba un par de ratones, observándola.
- ¿Qué es esto, una mujer?- chilló uno de los ratones mientras Alma volvía a gritar y corría de la habitación.
Anastasio se acercó a la sala donde, segundos antes, Alma leía tranquilamente la última novela de Arnold Worstein. Alma estaba pálida, temblando, y ante ella se encontraba un par de ratones, observándola.
- ¿Qué es esto, una mujer?- chilló uno de los ratones mientras Alma volvía a gritar y corría de la habitación.
jueves, 24 de marzo de 2011
Máscaras
Todos nos escondemos detrás de máscaras, y algunas están tan bien puestas que hasta el que la trae se la cree.
martes, 15 de marzo de 2011
Criterio
Somos todos reflejos de una persona sin criterio. Frágiles como espejos, somos todos esclavos de nuestras emociones.
viernes, 18 de febrero de 2011
Un día de sueño
Bajo concecuencias de pocas horas de sueño, con una peregrinación tranquila, una conversación lenta, cansada, un café friteante, tras un par de decepciones y una larga caminata a casa, después de úna espera y de una cocción, enseguida de una ingesta rápida, de unos vasos de agua, me tumbé en el sofá e intente dormir.
lunes, 14 de febrero de 2011
San Valentín
Cabe hacer notar que, en esta fecha, 14 de febrero, y podría decir que de este año, 2011, o de todos los demás porque cada año es lo mismo, es cuando más marcados se ven los problemas de las personas en cuanto a sus relaciones. Es cuando surgen las verdades de quien ya no esta saliendo con quien, quien está pasando por un mal momento, incluso de quien esta esperando para terminar su vínculo que ya no puede ser descrito como amoroso.
Heme a mi aqui, soltero y uno más de aquellos, con el corazón dividido y la mente nublada, esperando a que el día acabe y el mundo regrese a la normalidad.
Heme a mi aqui, soltero y uno más de aquellos, con el corazón dividido y la mente nublada, esperando a que el día acabe y el mundo regrese a la normalidad.
viernes, 28 de enero de 2011
El Manifiesto del Filósofo Errante
El Manifiesto del Filósofo Errante
Soy hijo del pensamiento, hijo del movimiento; soy un soñador de utopías, un añorador de la inmortalidad, de pensar activo, idealista, sujeto a lo irreal, en cambio constante para nunca ser el mismo, un alma que cree en la importancia de la creatividad: me hago llamar Filósofo Errante, y no soy el único, pero, ¿qué signinfica este nombre?
¡Detente! Para un segundo, sólo uno, y dedícalo al pensamiento: ¿a dónde irás? ¿qué harás? y ¿cómo buscarás la trascendencia?; porque este es el objetivo supremo de todo errante, cómo lograrla es el camino único que cada uno toma. Ya el segundo transcurrido y esto pensado, no te detengas más. Recorre los caminos mentales, laberintos enmarañados, y fisicos de las ciudades. ¡Muevete! Crea, piensa, planea, todo sobre la marcha; la fatiga no existe, pues frito estoy, sin una pizca de cordura, aprendiendo a cada paso, una enseñanza en los detalles. Debraya, expresa, discute, busca el pensamiento, no lo esperes, no te detengas.
¡Libera tu mente! Piensa el porque de la situación, cuestiónate. No sabes nada, sin embargo, debes buscar el saber. Recurda: pienso, me muevo, luego existo; si me detengo, o si dejo de pensar, también dejo de existir.
El café es mi droga, mi suero de vida, mi nectar; gasolina para mi cuerpo acelerado. El café corre por mis venas, la cafeina inunda mi mente, y yo me muevo cada mañana en peregrinación por él; en el camino pienso, debrayo, discuto, y, lo más importante, me expreso. Me tachan de loco por mis peregrinaciones, porque no notan que el café no es el fin, sino un medio, y no es el final del camino lo que importa, sino el trayecto, extrapolándolo a mi vida, la conversacion que surge, una critica a todo, una completa ira por cambiar de sitio; platicas anarcas, platicas de inteligencia, comunicando escritos y distintas formas de expresion.
Todo es relativo y nada es absoluto; en esta incertidumbre me alzo sobre los demás como un ave de fuego, inmortal, trascendente, nunca estático, siempre debrayante. Busco el saber, trascender sobre lo mortal, ya sea con una bufanda o con las huellas dejadas. Soy un Filósofo Errante, en cada vicio tengo una virtud, pertenezco a todo y, a la vez, a nada.
Octavio Pérez Sánchez (acefspades)
Diego Olivera Machorro (skw)
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lunes, 24 de enero de 2011
Humanos
Somos todos unos envidiosos, unos hipócritas, unos groseros; la diferencia entre unos y otros es lo que ésto nos lleva a hacer.
Al final, somos todos humanos.
Al final, somos todos humanos.
Fuego, una agresión
Una televisión encendida, literalmente, arde en llamas. A su alrededor, ramas y libros hacen la fogata. Un reloj extraviado se encuentra en el montón, así como un teléfono, un control de nintendo, una fotografía, más libros, revistas. Es enorme, del tamaño de una casa, de hecho es una casa la que arde, desplomada, la gente arroja sus pertenencias al fuego, se desprende de todo, y todo arde por igual. Es un fuego que quema a la distancia, que incinera cejas de aquellos mirones, que irrita sus ojos, y la gente lo continúa alimentando, inclusive le hecha gasolina para que no deje de arder.
Sin que nadie lo espere, pero sin que sorprenda a nadie, alguien empuja a un muchacho al fuego; su muerte es lenta y dolorosa. Entonces alguien se clava a la enorme fogata, por su propia voluntad, gritando, es mi tiempo, es mi hora. Un par de personas lo siguen, y los tres son devorados por las llamas.
Empieza a soplar un fuerte viento, desde el este sopla, distribuyendo ceniza y exparciendo al fuego a las otras casas, a los jardines. A nadie le importa, nadie se mueve mientras las llamas los consumen a todos, el pequeño pueblo muere bajo el fuego.
Sin que nadie lo espere, pero sin que sorprenda a nadie, alguien empuja a un muchacho al fuego; su muerte es lenta y dolorosa. Entonces alguien se clava a la enorme fogata, por su propia voluntad, gritando, es mi tiempo, es mi hora. Un par de personas lo siguen, y los tres son devorados por las llamas.
Empieza a soplar un fuerte viento, desde el este sopla, distribuyendo ceniza y exparciendo al fuego a las otras casas, a los jardines. A nadie le importa, nadie se mueve mientras las llamas los consumen a todos, el pequeño pueblo muere bajo el fuego.
sábado, 22 de enero de 2011
Del otro lado de la puerta
Mira detrás de esa puerta, vamos, ábrela; ahora dime, ¿qué ves? No tengas miedo. Sí, es como tú. Tiene los mismos ojos, la misma cara, la misma voz, su estatura es tu estatura, su edad es tu edad, es como verse en un espejo.
Háblale. Te repito, no tengas miedo. Sí, te lo prometo.
Es interesante, ¿no? Hablar contigo mismo, debatir tus ideas, vistas desde diferentes puntos de vista, uno desde el corridor iluminado, rodeado de vitrales, un mundo de colores; el otro, desde la oscuridad del armario, aquel que se encuentra detrás de la puerta. Le da una nueva profundidad a tu pensamiento, ¿no es así?
¡Detente, no entres! ¡Te dije que no entraras! Ahora la perspectiva es la misma, las opiniones no variarán, y lo peor, ya no sé cual de los dos es el real.
Ni modo, cerraré la puerta. ¡Estás encerrado!
Háblale. Te repito, no tengas miedo. Sí, te lo prometo.
Es interesante, ¿no? Hablar contigo mismo, debatir tus ideas, vistas desde diferentes puntos de vista, uno desde el corridor iluminado, rodeado de vitrales, un mundo de colores; el otro, desde la oscuridad del armario, aquel que se encuentra detrás de la puerta. Le da una nueva profundidad a tu pensamiento, ¿no es así?
¡Detente, no entres! ¡Te dije que no entraras! Ahora la perspectiva es la misma, las opiniones no variarán, y lo peor, ya no sé cual de los dos es el real.
Ni modo, cerraré la puerta. ¡Estás encerrado!
domingo, 12 de diciembre de 2010
Escribir sin dirección
Hoy desperté con la mente puesta en la escritura, desperé con el deseo candente de dejar testimonio de dicho deseo en mis cuadernos, de producir palabras que juntas tuvieran algún sentido. Cuando despierto en ese estado, rara vez escribo cosas que valgan la pena.
¿Cómo podría, si mi deseo por escribir carece de dirección? Y en lo que busco algún sentido, las distracciones que me rodean me apartan de mis cuadernos, y lo que una vez fue un deseo candente queda atrás en el olvido. No me sale eso de escribir por escribir, al menos no cuando lo que busco es escribir algo que yo pueda considerar como importante. Es muy raro el debraye escrito sin alguna dirección que resulta interesante, que si los hay, pero son pocos. La inspiración rara vez me nace sobre la marcha, pero aún así escribo, porque es un ejercicio, porque es una parte de mi vida, y, porque, tal vez, hoy sea uno de esos días en que un debraye sin sentido lo adquiere sobre la marcha.
¿Cómo podría, si mi deseo por escribir carece de dirección? Y en lo que busco algún sentido, las distracciones que me rodean me apartan de mis cuadernos, y lo que una vez fue un deseo candente queda atrás en el olvido. No me sale eso de escribir por escribir, al menos no cuando lo que busco es escribir algo que yo pueda considerar como importante. Es muy raro el debraye escrito sin alguna dirección que resulta interesante, que si los hay, pero son pocos. La inspiración rara vez me nace sobre la marcha, pero aún así escribo, porque es un ejercicio, porque es una parte de mi vida, y, porque, tal vez, hoy sea uno de esos días en que un debraye sin sentido lo adquiere sobre la marcha.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Como un río
Hace tiempo escribí un debraye de porque la escritura es como un río, algunos de ustedes ya estaran familiarizados con él pues ya lo había publicado en mi face; bueno, es hora de publicarlo por aquí.
La escritura es como un río: en temporada de lluvias fluye poderoso y furioso, destruye todo lo que se encuentra en su paso; es un río inspirado y en sus aguas agitadas se puede mirar cualquier cosa. Cuando las lluvias terminan, en cambio, el río es otro, es tranquilo, inclusive lento, y aunque es en aquellos tiempos que la realidad se pueder ver reflejada en él, dicho reflejo carece de creatividad.
Hoy no es temporada de lluvias, el río es lento y aburrido para todo aquel que busca en sus aguas una fantasía.
Pero hay una ventaja que la escritura tiene sobre un río del mundo terrenal: la diferencia entre el río y la escritura es que, para el río, las temporadas de lluvia y sequía se dan en intervalos predecibles y constantes; para la escritura no es así, las temporadas vienen y van sin predicción posible, y es raro cuando las sequías duran mucho rato.
Es por eso que aguardo tranquilo a la espera de que el río de ideas tome fuerza de nuevo, sabiendo que dicha cosa puede ocurrir en cualquier momento. Porque si se sabe aguardar, las temporadas siempre son complacientes.
La escritura es como un río: en temporada de lluvias fluye poderoso y furioso, destruye todo lo que se encuentra en su paso; es un río inspirado y en sus aguas agitadas se puede mirar cualquier cosa. Cuando las lluvias terminan, en cambio, el río es otro, es tranquilo, inclusive lento, y aunque es en aquellos tiempos que la realidad se pueder ver reflejada en él, dicho reflejo carece de creatividad.
Hoy no es temporada de lluvias, el río es lento y aburrido para todo aquel que busca en sus aguas una fantasía.
Pero hay una ventaja que la escritura tiene sobre un río del mundo terrenal: la diferencia entre el río y la escritura es que, para el río, las temporadas de lluvia y sequía se dan en intervalos predecibles y constantes; para la escritura no es así, las temporadas vienen y van sin predicción posible, y es raro cuando las sequías duran mucho rato.
Es por eso que aguardo tranquilo a la espera de que el río de ideas tome fuerza de nuevo, sabiendo que dicha cosa puede ocurrir en cualquier momento. Porque si se sabe aguardar, las temporadas siempre son complacientes.
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