Hace falta un buen debraye, ¿no creen? Un maquinazo: lleno de errores, con contradicciones, faltas a la ortografía y a la moral; con descripciones de miradas bellas, con un cereal al lado y una ventana abierta a mi espalda. Si, no estoy en mi sofá, ¿y?
Hace falta un buen debraye: escasean personajes, escasean ideas y escasea el té.
Hace falta olvidar. Hace falta renacer. Alzarse en llamas, mentando madres, empujando extraños, gritando. Hace falta transgredir.
Hace falta noche, no para dormir, tampoco para intercambios al oido ni caricias de algún tipo. Hace falta noche para leer, para escribir, para debrayar.
Hace falta chocolate. Hace falta inspiración. hace falta energía.
Haces falta tú...
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jueves, 6 de octubre de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Mi ángel
He estado conviviendo con un ángel, ¿sabes? Es una aparición de alas cortas, de rostro hermoso y bondad eterna.
Sus labios son la llama de mi elocuencia. Cada beso enciende el fuego. Cada susurro lo mantiene ardiendo.
Su piel fría me hace invulnerable. Sus caricias me resguardan contra la muerte.
Y esos ojos me inundan de secretos. La mirada de dos almendras que evocan magia hacen que chispas vuelen, que el viento sople, que los cielos lluevan y colores brillen.
El día en que ella susurró algo a mi oído lo olvidé todo. Mis problemas, mis deseos, sólo estaba ella.
Si la abrazo (y lo hago a menudo) siento que mi cuerpo se convierte en algo muy ligero. Mis pies no tocan más el piso y el mundo se hace pequeño.
Si ella está cerca no le temo a nada; ni a la muerte, ni a la enfermedad, ni a la pobreza. Es mi ángel. Lo demás no importa.
jueves, 27 de enero de 2011
Navega la mancha
Al borde de un navío, como capitán del mismo, navega la mancha. Por detrás la acompañan un trío de buques, sus hermanos pensamientos que, con banderas alzadas y cánticos coreados, anuncian la llegada de la flota de la cual la mancha es la comandante.
O mancha, ¡tan lejos has llegado! Solías ser un simple pensamiento, un borrón en una pizarra, y ahora mírate, con tu sombrero negro de ala ancha, con plumas en un costado, con tu traje de lino, rojo y morado. Y al frente de tu barco, al frente de tu flota, o mancha, realmente me has inspirado.
O mancha, ¡tan lejos has llegado! Solías ser un simple pensamiento, un borrón en una pizarra, y ahora mírate, con tu sombrero negro de ala ancha, con plumas en un costado, con tu traje de lino, rojo y morado. Y al frente de tu barco, al frente de tu flota, o mancha, realmente me has inspirado.
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