Damas y caballeros, y todo aquello que escape de esa clasificación también: ante ustedes, la entrada no. 100 de Viajes de un Filósofo Errante.
Suelo rodearme de mis alucinaciones, así me entero de cuando una persona real se acerca. Camino con la mancha en un costado, Pedro del otro, y mil pensamientos de mercurio flotando en el aire. Una ardilla esquizofrénica se encuentra en la copa del árbol más cercano, un pastor inglés con una bufanda azul trota tras de mí. Letras danzan con números al ritmo del vals. La muerte me persigue, una maldición en su bufanda negra. Pero no me alcanza, mi bufanda gris la aleja. Todos observan con extrañeza como hablo conmigo mismo, pero Pedro y su bufanda café los hace olvidar. Y Mauricio cree que él es el loco, así lo quisimos yo y Daniel Ruíz de Aragón. Camino hacia Filos, o la otra Filos, o a la Ruta, y Daniel camina a mi lado. Todavía sigo sin estar seguro, ¿es real?, ¿o se trata de una alucinación más? Y luego estoy yo, ¿existo o soy una imaginación más?
¿Acaso importa? Se lo que soy, un filósofo errante, un Quijote de la era moderna, un caballero sin cordura. "Chéjov, deja de ladrar tan propiamente, ni que fueras inglés." Claro, un perro que no persigue ardillas. Bueno para el mundo, supongo.
¿Qué haría sin ustedes, queridas alucinaciones?
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
El Manifiesto del Filósofo Errante
El Manifiesto del Filósofo Errante
Soy hijo del pensamiento, hijo del movimiento; soy un soñador de utopías, un añorador de la inmortalidad, de pensar activo, idealista, sujeto a lo irreal, en cambio constante para nunca ser el mismo, un alma que cree en la importancia de la creatividad: me hago llamar Filósofo Errante, y no soy el único, pero, ¿qué signinfica este nombre?
¡Detente! Para un segundo, sólo uno, y dedícalo al pensamiento: ¿a dónde irás? ¿qué harás? y ¿cómo buscarás la trascendencia?; porque este es el objetivo supremo de todo errante, cómo lograrla es el camino único que cada uno toma. Ya el segundo transcurrido y esto pensado, no te detengas más. Recorre los caminos mentales, laberintos enmarañados, y fisicos de las ciudades. ¡Muevete! Crea, piensa, planea, todo sobre la marcha; la fatiga no existe, pues frito estoy, sin una pizca de cordura, aprendiendo a cada paso, una enseñanza en los detalles. Debraya, expresa, discute, busca el pensamiento, no lo esperes, no te detengas.
¡Libera tu mente! Piensa el porque de la situación, cuestiónate. No sabes nada, sin embargo, debes buscar el saber. Recurda: pienso, me muevo, luego existo; si me detengo, o si dejo de pensar, también dejo de existir.
El café es mi droga, mi suero de vida, mi nectar; gasolina para mi cuerpo acelerado. El café corre por mis venas, la cafeina inunda mi mente, y yo me muevo cada mañana en peregrinación por él; en el camino pienso, debrayo, discuto, y, lo más importante, me expreso. Me tachan de loco por mis peregrinaciones, porque no notan que el café no es el fin, sino un medio, y no es el final del camino lo que importa, sino el trayecto, extrapolándolo a mi vida, la conversacion que surge, una critica a todo, una completa ira por cambiar de sitio; platicas anarcas, platicas de inteligencia, comunicando escritos y distintas formas de expresion.
Todo es relativo y nada es absoluto; en esta incertidumbre me alzo sobre los demás como un ave de fuego, inmortal, trascendente, nunca estático, siempre debrayante. Busco el saber, trascender sobre lo mortal, ya sea con una bufanda o con las huellas dejadas. Soy un Filósofo Errante, en cada vicio tengo una virtud, pertenezco a todo y, a la vez, a nada.
Octavio Pérez Sánchez (acefspades)
Diego Olivera Machorro (skw)
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miércoles, 26 de enero de 2011
La Sociedad de los Filósofos Errantes
La Sociedad de los Filósofos Errantes es, para muchos, para la mayoría, desconocida. Sus miembros son pocos y éstos se mezclan con la gente común y no son reconocidos como extranjeros. No es una sociedad secreta, pues si lo fuera, la curiosidad de aquellos que saben de ella pero son ajenos a su total acabaría por revelar todos sus misterios. La Sociedad de los Filósofos Errantes es, más bien, una canción indocumentada.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Sencillamente yo
Aqui me encuentro, aqui estoy,
Sentado, un prisionero soy
De mi pensar y mi escribir,
Es cómo decidí vivir.
Mi mente vuela más allá,
Mi cuerpo avanza al pensar,
Y por el mundo marcha al sentir,
Es cómo decidí vivir.
Sencillamente yo, un ser
Que ha llegado a romper
De la ignorancia su latir,
Es cómo decidí vivir.
Filósofo errante; dios no,
Ni rey; sencillamente yo.
Sentado, un prisionero soy
De mi pensar y mi escribir,
Es cómo decidí vivir.
Mi mente vuela más allá,
Mi cuerpo avanza al pensar,
Y por el mundo marcha al sentir,
Es cómo decidí vivir.
Sencillamente yo, un ser
Que ha llegado a romper
De la ignorancia su latir,
Es cómo decidí vivir.
Filósofo errante; dios no,
Ni rey; sencillamente yo.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Soy un filósofo errante
Hoy un amigo me pregunto, ¿qué acaso no somos todos filósofos errantes? y al principio no supe qué contestar, luego me di cuenta de que no, no somos todos filósofos errantes, para ello hay que estar concientes de que lo que expresamos es valioso, y buscar que dicha expresion refleje nuestro interior. Para ser filósofos errantes hay que ser hijos del movimiento, no permanecer estáticos, viajar, tanto mental como físicamente, estar siempre a la búsqueda de algo, de expresión, de debrayes. Para ser un filósofo errante hay que ser creativos, y hay que explorar la creatividad de los demás, y sobre todo, hay que estar despiertos ante el mundo, no dejar de sorprenderse por todo aquello que la vida presenta.
Es claro que no todos somo filósofos errantes, si ésta es su definición, la pregunta es, ¿tú eres uno? Porque yo, yo si.
Soy un filósofo errante.
Es claro que no todos somo filósofos errantes, si ésta es su definición, la pregunta es, ¿tú eres uno? Porque yo, yo si.
Soy un filósofo errante.
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