Veloz, como un rayo, mi mente corre así, va en fa, como dicen algunos, va corriendo. Los pensamientos se suceden unos a otros con velocidad y mi corazón palpita al mismo ritmo, desenfrenado, endemoniado. Mi mente da vueltas mientras mi cuerpo se reúsa a moverse, yace estático en el sillón, y mi corazon entra en taquicardia. Volteo a ver al reloj en la pared, aquel reloj que ya tiene algún tiempo conmigo, y parece estar roto: el segundero avanza muy despacio, y las otras dos manecillas no se mueven. El tiempo se ha frenado, o por lo menos así pareciera ser, y mi mente da vueltas y mis dedos escriben rápidamente. Veloz, como un rayo, mi mente corre así.