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lunes, 7 de marzo de 2011

Silencio e Insomnio

Muchas dudas pasan por mi mente, una plétora de confusión. Solo algo es certero y es que entre las preguntas y aquel silencio tuyo no podré dormir. Un dolor cubre mi pecho. Hay un hormigueo en mi estómago. Me siento arrepentido, sin siquiera saber por qué.
El tiempo marcha por aquel camino, devorando esta noche lentamente. ¡Si sólo pudiera comandarte, tiempo, y hacerte volver sobre esos pasos!
Mas es imposible, yo lo sé. El tiempo no da marcha atrás. Lo ingerido no lo escupe, el pasado ya no está. Por eso no me queda más que afrontar este presente, disculparme y rogar.
Si supiera al menos, con certeza, cuáles son todas mis faltas, podría entonces disculparme más. Pero tú ya decidiste que no quieres platicar.

martes, 15 de febrero de 2011

Es de noche

Es de noche, el silencio es abrumador, la oscuridad, también. Es de noche, mi corazón palpita a un ritmo endemoniado mientras recuerdo aquellas palabras. Siento ira, siento odio, siento rabia. El cansancio no existe, tampoco el aburrimiento. Mi imaginación danza fuera de mi cabeza, veo claramente ese fuego aniquilador siendo expresado, fuego que ilumina mi alma pero no la habitación, que está cubierta por sombras, que está inundada por la nada, por la noche

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Música

La música sonaba en el fondo de su alma, música alegre y, para él, hermosa; pero en el cuarto en el que se encontraba no sonaba ninguna música, el cuarto estaba en silencio.
El cuarto era sencillo, un cajón rectangular, pequeño, con una puerta y nada más. De las paredes, la pintura colgaba, vieja, como si estuvieran las paredes tapizadas de flores marchitas.
El esperaba erguido en el centro del cuarto. Sus ojos cafés estaban desenfocados mientras él pensaba en la música de su interior; su pelo era largo y castaño y caía sobre sus hombros como una cascada.
Su pie comenzó a moverse al ritmo de la música, despegándose del piso y luego cayendo con fuerza. Sus palmas se juntaron y produjeron un aplauso. Él repitió con ritmo dichas percuciones, una y otra vez.
Al poco rato se unió su voz, produciendo ruidos extraños que imitaban aquella música en su interior; voz y percuciones se unieron para formar una canción. El cuarto ya no estaba en silencio.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Media noche

Es tiempo, las manecillas del reloj apuntan a la media noche y es asì que sè que es el momento. La oscuridad afuera reina, el silencio es interrumpido solamente por un par de grillos, es de noche, es la media noche, es ahora, ha llegado. Las estrellas brillan en el cielo despejado, pero su brillantez es opacada por las luces de la ciudad, la luna redonda marca la fecha ademàs de la hora, hoy es el dìa, ha llegado. Un aullido se escucha a la distancia, asì es como comienza, con un lamento hacia la noche de una criatura cuyo rostro no puedo ver; a ese aullido se le unen otros tantos, una alabanza hacia la luna nueva, hacia el dia y hacia el momento. En seguida cae el silencio.