Yo he viajado al centro de la Tierra, he alcanzado al horizonte, he estado ante las puertas del cielo, y ante las del infierno también. He pisado el jardín de los pensamientos, he visto a los drewkstatos, he dialogado con una mancha; sin embargo son cosas que la gente sólo cree como fantasía. Ante tal esceptisismo he callado mis historias; ahora luchan por salir. Se desbordan, intruyen en mis conversaciones, en mis sueños, se encuentran en todas partes.
Llegó el momento de escribirlas.
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jueves, 1 de marzo de 2012
martes, 31 de mayo de 2011
El reino de la mancha
-¿Ves esta pizarra? -preguntó la mancha -Es mi reino. De esquina a esquina. Blanco, pulcro, eterno.
-¿Ves esta pizarra? -repitió -la odio.
El profesor hizo caso omiso de la mancha. Alzó el paño mojado que sujetaba en su mano y limpió el pizarrón.
-¿Ves esta pizarra? -repitió -la odio.
El profesor hizo caso omiso de la mancha. Alzó el paño mojado que sujetaba en su mano y limpió el pizarrón.
viernes, 20 de mayo de 2011
La Mancha, Cuentos y Poemas
La Mancha, como dijo un amigo una vez, un grito desesperado de vida. Un pensamiento como ninguno. Su manchea, partiendo del Mundo de las Ideas y hasta su regreso. ¿Me conoces? Sabes de La Mancha. Puede que no sepas que es exactamente, pero has oído de ella. Ahora puedes conocerla.
La Mancha, Cuentos y Poemas, es eso.
Está disponible en Lulu.com y próximamente en Amazon.
La Mancha, mi más grande obsesión. Mi querida Mancha.
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martes, 22 de febrero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
La Cueva del Escritor
Sentado en mi sofá, con mis pies alzados y mi computadora en mis piernas, escribo. Ante mi hay un televisor apagado, y la mesa para el café que divide el espacio entre donde yo me encuentro y aquella pantalla negra esta cubierta por un desmadre: hojas, libros, cuadernos, discos, platos sucios, vasos, una vela, una cámara, más libros, bolsas de plástico vacías, y mucho más. Es aquí, ante esta mesa y en este sofá, donde hago mi vida.
Suena el piano sutilmente, pero no hay nadie sentado en la banca que se encuentra ante él. Es más como un lamento, una necesidad a ser tocado, acariciado, una nota melancólica que muy pocas personas pueden oir. Ante el piano se encuentra otro sofá, reclinable, se puede transformar en cama, y sobre éste hay una pequeña repiza cubierta de libros, todos rojos, todos clásicos.
Hay más libros en otras repizas y en otros muebles, inclusive en la mesa del comedor que es muy rara vez usada para comer, ahí hay quien estudia, pero yo no, yo estudio en el sofá, escribo en el sofá, con mis pies alzados en la mesa para el café, mis pies uniéndose al caos que sobre ella yace.
Si se inspecciona con cuidado, hay muchos más objetos a los antes mencionados: una baraja vieja, otra más nueva, y a la que se le derramó el trago de vodka; también hay dominós, uno cubano y varios regulares; hay un sintetizador, hay una guitarra, un amplificador; lámparas, tapetes, las ventanas cubiertas por cortinas; ¿mencioné los cuadros?, ¿o las plantas?, ¿más papeles?, ¡Medicinas! Pareciera una farmacia entera.
Así es la cueva, como la llama un amigo, "La Cueva del Escritor." El punto de reunión por excelencia de dos filósofos errantes. Aquí se escribió el manifiesto, aquí se escribió la mancha, el otro manifiesto, y el jardín de los pensamientos. Entre el desorden, aqui nace la inspiración.
La Cueva del Escritor, un caos ordenado.
Suena el piano sutilmente, pero no hay nadie sentado en la banca que se encuentra ante él. Es más como un lamento, una necesidad a ser tocado, acariciado, una nota melancólica que muy pocas personas pueden oir. Ante el piano se encuentra otro sofá, reclinable, se puede transformar en cama, y sobre éste hay una pequeña repiza cubierta de libros, todos rojos, todos clásicos.
Hay más libros en otras repizas y en otros muebles, inclusive en la mesa del comedor que es muy rara vez usada para comer, ahí hay quien estudia, pero yo no, yo estudio en el sofá, escribo en el sofá, con mis pies alzados en la mesa para el café, mis pies uniéndose al caos que sobre ella yace.
Si se inspecciona con cuidado, hay muchos más objetos a los antes mencionados: una baraja vieja, otra más nueva, y a la que se le derramó el trago de vodka; también hay dominós, uno cubano y varios regulares; hay un sintetizador, hay una guitarra, un amplificador; lámparas, tapetes, las ventanas cubiertas por cortinas; ¿mencioné los cuadros?, ¿o las plantas?, ¿más papeles?, ¡Medicinas! Pareciera una farmacia entera.
Así es la cueva, como la llama un amigo, "La Cueva del Escritor." El punto de reunión por excelencia de dos filósofos errantes. Aquí se escribió el manifiesto, aquí se escribió la mancha, el otro manifiesto, y el jardín de los pensamientos. Entre el desorden, aqui nace la inspiración.
La Cueva del Escritor, un caos ordenado.
jueves, 27 de enero de 2011
Navega la mancha
Al borde de un navío, como capitán del mismo, navega la mancha. Por detrás la acompañan un trío de buques, sus hermanos pensamientos que, con banderas alzadas y cánticos coreados, anuncian la llegada de la flota de la cual la mancha es la comandante.
O mancha, ¡tan lejos has llegado! Solías ser un simple pensamiento, un borrón en una pizarra, y ahora mírate, con tu sombrero negro de ala ancha, con plumas en un costado, con tu traje de lino, rojo y morado. Y al frente de tu barco, al frente de tu flota, o mancha, realmente me has inspirado.
O mancha, ¡tan lejos has llegado! Solías ser un simple pensamiento, un borrón en una pizarra, y ahora mírate, con tu sombrero negro de ala ancha, con plumas en un costado, con tu traje de lino, rojo y morado. Y al frente de tu barco, al frente de tu flota, o mancha, realmente me has inspirado.
viernes, 3 de diciembre de 2010
La Colección de la Mancha
El mundo da vueltas y vueltas, así empieza, aunque bien se podria debatir que el verdader inicio es un reclamo a la memoria, qu viene después, que representa la lucha por liberar aquellos pensamientos que nuestra mente nos oculta. El profesor sale triunfante de esta lucha, recuerda el pensamiento deseado y lo escribe, ¡grave crimen! El pensamiento pasa de ser una idea inmortal a ser una mancha en un pizarron, mortal, inmóbil. El muchacho la escucha, sólo él la puede escuchar, a la mancha en el pizarrón; escucha sus lamentos, y mira horrorizado como la mancha es borrada por la misma mano que la dibujó. El muchacho se decide a hacerle justicia, pero su decisión le hace escuchar otras voces, otros pensamientos. El primero se pierde en los confines de su amplia mente, el segundo, un pensamiento gritón, lo escribe en su cuaderno donde él cree si durará, el tercero y último, un pensamiento que no distingue los colores, también es escrito. Pero el cuaderno se pierde, y con él, los hermanos de la mancha.
Deprimido, el muchacho se reusa a escribir más, pero entonces sufre una última alucinación, visual esta ves, y ve a la mancha, al borde de un navío, navegando hacia altamar, y sus tres hermanos pensamientos, cada uno en su propio navpio, la siguen. Van en búsqueda de aventuras, de sueños. El muchacho decide escribir de nuevo.
A la mancha, el muchacho le escribe un obituario.
Deprimido, el muchacho se reusa a escribir más, pero entonces sufre una última alucinación, visual esta ves, y ve a la mancha, al borde de un navío, navegando hacia altamar, y sus tres hermanos pensamientos, cada uno en su propio navpio, la siguen. Van en búsqueda de aventuras, de sueños. El muchacho decide escribir de nuevo.
A la mancha, el muchacho le escribe un obituario.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Todo por una mancha
¡Qué vueltas da la vida! Un momento estas en un salón de clases, contestando un examen, y al siguiente una mancha, un borrón sobre el pizarrón, residuo de algún pensamiento del profesor en su clase anterior, te habla y te implora que le salves la vida.
¡Qué vueltas! Como aquella vez que ese mismo profesor no podía recordar sus pensamientos , y aquellos reclamos que le hacía a esa mente traicionera por ocultar el interior de ella. Al final el profesor salió triunfante, recordó el teorema y lo escribió, sólo para más tarde borrarlo y dejar, en su lugar, a la mancha.
¡Vueltas y más vueltas! La inspiración, la influencia de la mancha sobre mí, el impacto de haberla escuchado, el impacto una vez que fue borrada del todo. La necesidad de hacerle justicia, escribirle poemas y obituarios.
Todo por una mancha.
¡Qué vueltas! Como aquella vez que ese mismo profesor no podía recordar sus pensamientos , y aquellos reclamos que le hacía a esa mente traicionera por ocultar el interior de ella. Al final el profesor salió triunfante, recordó el teorema y lo escribió, sólo para más tarde borrarlo y dejar, en su lugar, a la mancha.
¡Vueltas y más vueltas! La inspiración, la influencia de la mancha sobre mí, el impacto de haberla escuchado, el impacto una vez que fue borrada del todo. La necesidad de hacerle justicia, escribirle poemas y obituarios.
Todo por una mancha.
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