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viernes, 28 de enero de 2011

El Manifiesto del Filósofo Errante

El Manifiesto del Filósofo Errante
Soy hijo del pensamiento, hijo del movimiento; soy un soñador de utopías, un añorador de la inmortalidad, de pensar activo, idealista, sujeto a lo irreal, en cambio constante para nunca ser el mismo, un alma que cree en la importancia de la creatividad: me hago llamar Filósofo Errante, y no soy el único, pero, ¿qué signinfica este nombre?
¡Detente! Para un segundo, sólo uno, y dedícalo al pensamiento: ¿a dónde irás? ¿qué harás? y ¿cómo buscarás la trascendencia?; porque este es el objetivo supremo de todo errante, cómo lograrla es el camino único que cada uno toma. Ya el segundo transcurrido y esto pensado, no te detengas más. Recorre los caminos mentales, laberintos enmarañados, y fisicos de las ciudades. ¡Muevete! Crea, piensa, planea, todo sobre la marcha; la fatiga no existe, pues frito estoy, sin una pizca de cordura, aprendiendo a cada paso, una enseñanza en los detalles. Debraya, expresa, discute, busca el pensamiento, no lo esperes, no te detengas.
¡Libera tu mente! Piensa el porque de la situación, cuestiónate. No sabes nada, sin embargo, debes buscar el saber. Recurda: pienso, me muevo, luego existo; si me detengo, o si dejo de pensar, también dejo de existir.
El café es mi droga, mi suero de vida, mi nectar; gasolina para mi cuerpo acelerado. El café corre por mis venas, la cafeina inunda mi mente, y yo me muevo cada mañana en peregrinación por él; en el camino pienso, debrayo, discuto, y, lo más importante, me expreso. Me tachan de loco por mis peregrinaciones, porque no notan que el café no es el fin, sino un medio, y no es el final del camino lo que importa, sino el trayecto, extrapolándolo a mi vida, la conversacion que surge, una critica a todo, una completa ira por cambiar de sitio; platicas anarcas, platicas de inteligencia, comunicando escritos y distintas formas de expresion.
Todo es relativo y nada es absoluto; en esta incertidumbre me alzo sobre los demás como un ave de fuego, inmortal, trascendente, nunca estático, siempre debrayante. Busco el saber, trascender sobre lo mortal, ya sea con una bufanda o con las huellas dejadas. Soy un Filósofo Errante, en cada vicio tengo una virtud, pertenezco a todo y, a la vez, a nada.
Octavio Pérez Sánchez (acefspades)
Diego Olivera Machorro (skw)

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Por qué escribo?

Lo primero que la gente me pregunta cuando les digo que soy escritor es: ¿por qué escribes?
Motivación, es un elemetno muy importante en la vida de un escritor, lo que lo define. La motivación  es lo que diferencía al poeta del escritor comercial, lo que distingue al artista del escritor de dinero; el por qué de las cosas.
Yo escribo para explorarme a mi mismo, para conocerme y para probar mis límites, aunque también escribo con el objetivo de trascender. Quiero crear trabajos que me enorgullezcan, pero también quiero que dichos trabajos dejen alguna huella en los demás; mentiría si afirmara que no busco la fama. ¡Pero yo voy antes! grita una voz en mi interior, y yo asiento; porque sí, me interesa alzarme y alcanzar las alturas, pero sólo si el precio no es mi alma; en ese sentido soy distinto del escritor comercial: yo primero, mis ventas después. Inclusive ouedo vivir tirado a la pobreza por un tiempo, el que sea necesario antes de despegar, y en ese sentido no puedo ser más distinto de un escritor de dinero.
Soy tan sólo un joven, un poeta, un artista, y lo único que quiero es llegar a las estrellas, y una vez ahí, en lo más alto, mirar a mi recorrido y sonreír.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La trascendencia

Ayer me encontraba en una fiesta, y ahí que me puse a hablar con un amigo acerca de la escritura y de su importancia, y qué era lo que me motivaba a perseguir tan complicada carrera. Núnca había hablado con este amigo de esa manera, núnca había descubierto que tan buen debralle tiene, que tan buen argumento, me sentí como un dios cuando me halagó, me dijo que veía todo lo que yo le decía y se encontraba de acuerdo. Le dió la bienvenida a mi idea de la trascendencia, que al principio me aclaró que definiera, ya que estaba en la lista de motivaciones para perseguir a la escritura y hacer de ella mi amante eterna. Ah, esa idea de la trascendencia que tanto se ha discutido en Los Viajes a Filos, con el frito y a veces también con el doctor, aquella idea de mostrar algo de uno mismo, algo que de una manera u otra deje una huella y permita a los otros avanzar. Una idea para el ego, lo sé; es hermosa. La trascendencia, estirarse y tocar los corazones de una y muchas audiencias, un seguro contra la muerte y contra el olvido, se debe lograr poco a poco, de un corazón en uno al principio, y luego buscar más, simpere buscar más.
Y yo, ayer, conseguí un audiente más.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La Inmortalidad

Preguntas qué es la inmortalidad, y cómo se obtiene. Preguntas cuál es el camino, y búscas en mapas de tesoros la respuesta a tu mortalidad. Preguntas a los cielos, a los vientos, esperando que del aire surja la respuesta, preguntas a extraños, a los libros, pero no te preguntas a tí mismo. ¡Qué ciego estás! Tú que no ves la respuesta justo delante de tus narices, preguntas y preguntas, y te jactas de tu curiosidad, pero ésta no te lleva a ningún lado, y ésto porque no búscas la respuesta en tí mismo.
Deja de buscar bufandas de la inmortalidad, deja de escarbar por una fuente de la vida eterna, deja de creer en fantasías, que las fantasías son para crearse, para expresar aquello escondido en los confines de la mente, pero nunca son para creerse. ¡Despierta! Los sueños están bien para aquel que está dormido, o para aquel que busca de su vida una distracción, incluso están bien para encontrar en ellos deseos ocultos, no para vivir en ellos.
Búsca en tí, vamos, hazlo. Búsca en tus objetivos, en aquel camino que todas las noches planeas seguir pero nunca sigues, en aquel plan que tienes para darte a conocer, para ser alguien aún después de que la vida se te haya arrebatado; es ahí donde, con algún esfuerzo y con alguna suerte, es ahí que encontrarás la inmortalidad.