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jueves, 1 de marzo de 2012

El arte

-¡Es increíble!
-¿Realmente lo crees?
-¡Claro! Eso, mi querido amigo, es arte.
-Tampoco lo creo.
-¡Lo es! ¿Qué eres insensible?
-Obviamente si me impacta...
-Aja...
-...y debo admitir que es un logro...
-Vamos bien...
-...pero no es arte.
-¡Que sí!
-No. Falla en las proporciones...
-Irrelevante.
-...además de que es imposible.
-También irrelevante.
-¿No crees que, de ser arte, sería más real?
-Para nada. Estas intelectualizando demasiado.
-No lo creo.
-Que sí. El arte no refleja al mundo...
-Ahí vas...
-...el arte expone las verdades del mundo que la realidad nos oculta.
-¿Así?
-Así.
-¿Entonces que verdades estamos viendo?
-Dímelo tú.

viernes, 1 de abril de 2011

No es así

No es así,
Sencillamente no lo es.
Aquello que
La mente cegada ve,
Bajo errores ve,
Y mala fortuna,
No es reflejo de la realidad.

viernes, 14 de enero de 2011

Dentro de un sueño desperté

Hace mucho tiempo, dentro de un sueño desperté, o soñé que estaba despierto. Caminé por el sueño perfectamente consciente de que era tan sólo eso, un sueño, y que, como tal, en el podían suceder cosas que normalmente no suceden. Caminaba por ahi y me topé con ella, y tuvimos una conversación, de repente, la conversación tomó un camino oscuro y hostil, y yo, director de la orquesta, sin saberlo hasta ese momento, desee regresar en el diálogo y esto sucedió. Me di cuenta de que yo era quien movía los hilos en lo que solo se podía describir como el más real desfile de títeres, que me había vuelto amo y señor de mi subconsciente. ¡Qué buen sueño fue a partir de entonces! Todo sucedía como yo lo deseaba, y era tan real...
Cuando desperté, me tomo unos segundos darme cuenta de que tan solo había sido un sueño. De hecho estaba por recoger el teléfono y llamarla, hasta que me acordé de la realidad.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Como un río

Hace tiempo escribí un debraye de porque la escritura es como un río, algunos de ustedes ya estaran familiarizados con él pues ya lo había publicado en mi face; bueno, es hora de publicarlo por aquí.

La escritura es como un río: en temporada de lluvias fluye poderoso y furioso, destruye todo lo que se encuentra en su paso; es un río inspirado y en sus aguas agitadas se puede mirar cualquier cosa. Cuando las lluvias terminan, en cambio, el río es otro, es tranquilo, inclusive lento, y aunque es en aquellos tiempos que la realidad se pueder ver reflejada en él, dicho reflejo carece de creatividad.
Hoy no es temporada de lluvias, el río es lento y aburrido para todo aquel que busca en sus aguas una fantasía.
Pero hay una ventaja que la escritura tiene sobre un río del mundo terrenal: la diferencia entre el río y la escritura es que, para el río, las temporadas de lluvia y sequía se dan en intervalos predecibles y constantes; para la escritura no es así, las temporadas vienen y van sin predicción posible, y es raro cuando las sequías duran mucho rato.
Es por eso que aguardo tranquilo a la espera de que el río de ideas tome fuerza de nuevo, sabiendo que dicha cosa puede ocurrir en cualquier momento. Porque si se sabe aguardar, las temporadas siempre son complacientes.