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viernes, 6 de mayo de 2011

Vals

Un, dos, tres,
Un, dos, tres.
Izquierda
Brincando,
Derecha
Danzando.
Tristeza
Vacía
Con risa
Oscura.
Al ritmo
Trazado,
Al ritmo
Del vals.

lunes, 14 de marzo de 2011

Música

 Mis dedos acarician el piano. Las teclas se hunden bajo el peso que aplico, a veces suave, a veces repentino. Mis manos danzan sobre el teclado de madera. Estas manos, que juegan y brincan de lado a lado. La música fluye desde mis dedos. Es música tranquila, melancólica, y muy bella. El tocarla hace que se forme un nudo en mi garganta. Siento toda la tristeza de la pieza en mi interior. Soy uno con la pieza. La comprendo, y entiendo que no hay nota falsa. Todas encajan a la perfección.
 Mis ojos arden. Mi vista se vuelve nublada. Tanto sentimiento hace que mis lágrimas luchen por salir. Pero soy una presa. La música que toco expresa todo lo que siento, mas yo no expreso nada. Mi espalda se encuentra erguida, mi cuerpo bien sentado en el banco de madera, mis ojos se encuentran fijos en la partitura, y de reojo veo el teclado blanco, y mis manos pálidas que danzan sobre él.
 Mi quijada se endurece. Pestañeo rápidamente y una lágrima recorre mi mejilla derecha. El nudo en mi garganta se aprieta. Mis manos son ágiles, se mueven con elegancia por el piano, acariciándolo, amándolo. Mis manos son el canal de mis sentimientos, y la música.

domingo, 6 de febrero de 2011

Música sombría

La música se escuchaba desde aquel cuarto lejano. Era música melancólica, sombría, casi tanto como el corredor que llevaba a la habitación. Era un corredor cubierto por sombras, con cuadros impresionistas decorando las paredes, con muebles antiguos y pisos de madera. Las paredes de piedra gris se alzaban hacia las alturas, terminando en un techo de bóveda muy alto. El corredor era muy largo y delgado, la música lo recorría, las notas danzaban tristemente por el aire, proyectándose desde aquella puerta abierta a medias y deteniéndose, de golpe, ante el cadaver que decoraba el extremo opuesto del corredor.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un vals

La música me llena el día de hoy, una canción tras otra es escuchada, mis ojos analizan las partituras de piano de varias tonadas, y oigo una melodía hasta en el caminar de las personas. Pero hay una obra que hoy se levanta sobre las otras, una obra que resuena en mi cabeza y que resuena en el piano bajo el acariciar de mis dedos.
Empieza con un re, o es un mi? No, un si bemol, porque estás en ese tono, en re menor; le sigue un do, el de la siguiente octava, y luego un la y el si y el la y el si otra vez; así empieza, todo al ritmo de un vals, un vals en re menor.
Toco la pieza y todo parece estar bien a mi alrededor, es melancólica pero desde un punto de vista también es alegre; es cambiante, y a mis dedos les cuesta trabajo acostumbrarse a los cambios, pero poco a poco lo lográn, hoy es el primer día que intento tocarla toda seguida y a su verdadera velocidad, es dificil para mis dedos, pero definitivamente hay un avance.
Es un vals, y puedo imaginar una sala enorme llena de gente elegante, como en aquellos tiempos en que las fiestas se bailaban al ritmo del vals. Puedo ver a la gente con máscaras decoradas, sonriendo bajo ellas, bailando con su pareja, la espalda derecha y el cuerpo sereno.
En mi interior, a veces me siento como una de esas personas.