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miércoles, 16 de noviembre de 2011
Ensayo No. 2
Levantas la vista. Observas las estrellas que se han adueñado del manto oscuro. No hay otra fuente de luz. Te encuentras solo. Te sientes pequeño.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Ensayo No. 38
Va en aumento. Lentamente. Cada vez más fuerte, más intensa. Se convierte en una nube que lo devora todo y llena cada esquina, haciendo de su aliado al frío. Un escalofrío me recorre, cierro los ojos pero no ayuda. Todo permanece igual. Llueve negrura, llueve miedo y llueve muerte. La noche lo llena todo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Hace falta...
Hace falta un buen debraye, ¿no creen? Un maquinazo: lleno de errores, con contradicciones, faltas a la ortografía y a la moral; con descripciones de miradas bellas, con un cereal al lado y una ventana abierta a mi espalda. Si, no estoy en mi sofá, ¿y?
Hace falta un buen debraye: escasean personajes, escasean ideas y escasea el té.
Hace falta olvidar. Hace falta renacer. Alzarse en llamas, mentando madres, empujando extraños, gritando. Hace falta transgredir.
Hace falta noche, no para dormir, tampoco para intercambios al oido ni caricias de algún tipo. Hace falta noche para leer, para escribir, para debrayar.
Hace falta chocolate. Hace falta inspiración. hace falta energía.
Haces falta tú...
Hace falta un buen debraye: escasean personajes, escasean ideas y escasea el té.
Hace falta olvidar. Hace falta renacer. Alzarse en llamas, mentando madres, empujando extraños, gritando. Hace falta transgredir.
Hace falta noche, no para dormir, tampoco para intercambios al oido ni caricias de algún tipo. Hace falta noche para leer, para escribir, para debrayar.
Hace falta chocolate. Hace falta inspiración. hace falta energía.
Haces falta tú...
domingo, 15 de mayo de 2011
¿Sueño o delirio?
Viernes. Fiesta. Un par de tragos de whisky. Una situación con una mujer. Insomnio. Y después de eso, ¿sueño o delirio?
¿Acaso importa? Vi por mi mente pasar imágenes vívidas. Deseos, pesadillas. Vi una motocicleta robada atropellar a alguien. Traté de detenerla, pero la mujer estaba eufórica. Huimos, junto con un par de extraños conocidos. Llegamos al departamento y repentinamente eramos veinte. Había dos estuatillas del Dalái Lama en extremos opestos de la habitación. Había espadas. Había armaduras. Telas. Lámparas. Tapetes. Mucha gente, muchos objetos, en un depa tan pequeño que tuvo que crecer. Vi el futuro. Me puse de pie.
De regreso en la realidad, acudí a mi cita con el psiquiatra.
¿Acaso importa? Vi por mi mente pasar imágenes vívidas. Deseos, pesadillas. Vi una motocicleta robada atropellar a alguien. Traté de detenerla, pero la mujer estaba eufórica. Huimos, junto con un par de extraños conocidos. Llegamos al departamento y repentinamente eramos veinte. Había dos estuatillas del Dalái Lama en extremos opestos de la habitación. Había espadas. Había armaduras. Telas. Lámparas. Tapetes. Mucha gente, muchos objetos, en un depa tan pequeño que tuvo que crecer. Vi el futuro. Me puse de pie.
De regreso en la realidad, acudí a mi cita con el psiquiatra.
martes, 15 de febrero de 2011
Es de noche
Es de noche, el silencio es abrumador, la oscuridad, también. Es de noche, mi corazón palpita a un ritmo endemoniado mientras recuerdo aquellas palabras. Siento ira, siento odio, siento rabia. El cansancio no existe, tampoco el aburrimiento. Mi imaginación danza fuera de mi cabeza, veo claramente ese fuego aniquilador siendo expresado, fuego que ilumina mi alma pero no la habitación, que está cubierta por sombras, que está inundada por la nada, por la noche
sábado, 20 de noviembre de 2010
Media noche
Es tiempo, las manecillas del reloj apuntan a la media noche y es asì que sè que es el momento. La oscuridad afuera reina, el silencio es interrumpido solamente por un par de grillos, es de noche, es la media noche, es ahora, ha llegado. Las estrellas brillan en el cielo despejado, pero su brillantez es opacada por las luces de la ciudad, la luna redonda marca la fecha ademàs de la hora, hoy es el dìa, ha llegado. Un aullido se escucha a la distancia, asì es como comienza, con un lamento hacia la noche de una criatura cuyo rostro no puedo ver; a ese aullido se le unen otros tantos, una alabanza hacia la luna nueva, hacia el dia y hacia el momento. En seguida cae el silencio.
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