sábado, 27 de agosto de 2011

El Piano y el Chelo

¿Estoy soñando?
El piano suena afinado. Los graves vibran tal como los recuerdo, mismo los agudos. El banco no se ha movido, ni la silla del chelista. El chelo mismo no parece haber cambiado, su música tampoco.
Debo estar soñando.
El piano es muy hermoso: negro, liso, de cola. El chelo es más viejo, está mas derruído, pero tiene carácter. Ámbos tienen su historia.
La tapa del piano está abierta. El pie del chelo cae ante el atril.
Las partituras están en su lugar. No en el banco, las del piano; ni en el estuche, las del chelo. Se encuentran a la vista del intérprete, listas para ser interpretadas.
Simplemente no lo creo.
La música de los instrumentos llena el cuarto. Es la misma música que ayer practicábamos. Son las mismas notas, con los mismos errores y el mismo tempo.
Sin embargo, ella está en la cama y yo estoy observando.

lunes, 15 de agosto de 2011

El Mesero

–¿Está listo para ordenar?
       –Sí –respondió Renato a la pregunta del mesero –. Quiero el espagueti al pesto.
       –¿Y de tomar?
       –Un vaso de agua, por favor.
       Renato admiró las múltiples decoraciones del restaurante italiano mientras esperaba su comida. Pronto regresó el mismo mesero con un plato hondo y lo colocó frente a él. El plato estaba lleno de agua.

domingo, 14 de agosto de 2011

Mi ángel


He estado conviviendo con un ángel, ¿sabes? Es una aparición de alas cortas, de rostro hermoso y bondad eterna.
Sus labios son la llama de mi elocuencia. Cada beso enciende el fuego. Cada susurro lo mantiene ardiendo.
Su piel fría me hace invulnerable. Sus caricias me resguardan contra la muerte.
Y esos ojos me inundan de secretos. La mirada de dos almendras que evocan magia hacen que chispas vuelen, que el viento sople, que los cielos lluevan y colores brillen.
El día en que ella susurró algo a mi oído lo olvidé todo. Mis problemas, mis deseos, sólo estaba ella.
Si la abrazo (y lo hago a menudo) siento que mi cuerpo se convierte en algo muy ligero. Mis pies no tocan más el piso y el mundo se hace pequeño.
Si ella está cerca no le temo a nada; ni a la muerte, ni a la enfermedad, ni a la pobreza. Es mi ángel. Lo demás no importa.

jueves, 14 de julio de 2011

Otro laberinto mas

Sebastián se encontraba en su cama intentando dormir. Era de madrugada. La mente de Sebastián estaba poblada de pensamientos. No le importaba. De hecho así lo prefería. Pasar la noche pensando en ella, en el laberinto y en un sin fin de fantasías. Pensó en cada palabra que había intercambiado con ella. Recordó su rostro hermoso y su voz suave. Poco a poco se cerraron sus ojos.
Soñó con un mundo como ninguno. Era un mundo imposible, donde la gravedad empujaba además de jalar, e incluso arrojaba hacia los costados. Esa misma fuerza se retorcía y creaba diagonales que le permitían a Sebastián volar. El mundo mismo era un laberinto de dimensiones donde cada movimiento llevaba a Sebastián a un momento aleatorio del lugar. Una gama de colores cambiantes iluminaba el laberinto.
Ante Sebastián desfilaron arañas en parejas, sonrientes y listas para sus vacaciones. Luego Sebastián vio a su Camila a la distancia. Sonrió al verla y su corazón dio un vuelco. Pero al tratar de acercarse fue enviado en otra dirección. Ante si apareció un desfile de perros, y al último de ellos reconoció.
-Chejov, guíame con Camila - le dijo al perro. Chejov emitió un ladrido y rápidamente guió a Sebastián ante aquella a quien deseaba tanto. Lo hizo mover un pie primero, luego la cabeza, alzar los brazos y mover la cintura. Sebastián se sentía ridículo, pero lo hizo todo tal y como le dijo Chejov y finalmente, tras un movimiento muy raro de su tobillo, acabo ante su Camila, con los brazos rodeandola y con sus labios en contacto con los suyos.
Así despertó Sebastián, con su Camila bajo las sabanas, entre sus brazos, con Chejov sirviendoles de almohada.

viernes, 8 de julio de 2011

Chéjov

Camila estaba aburrida en su cuarto, imaginando que el techo era realmente el piso, cuando vio a un pastor inglés con una bufanda azul cruzar corriendo la habitación. Salió de su cuarto en persecución del perro y lo que se encontró la maravilló. Estaba en un laberinto de rosas. Había puentes que decían ser topes, postes que creían ser árboles. Un ejército de ardillas lo controlaban todo. La lluvia era permanente. El cielo estaba cubierto por figuras de mercurio. En su camino se encontró con una hormiga gigante, vestida con un vestido de quinceañera.
-Disculpe señor hormiga -dijo Camila -¿no vió pasar a un perro con una bufanda por aquí?
-En efecto -contesto la hormiga con una voz grave -. Corrió por ahí.
-Muchas gracias.
Camila tomó el sendero al que apuntaba la hormiga gigante, quien ahora vestía una camisa floreada y bermudas. El sendero la llevó a una mesa grande donde había un grupo de señoras tomando el té y jugando scrabble. Jugando con ellas se encontraba el perro de la bufanda azul.
-Chéjov, es tu turno -dijo una de las señoras.
¡Pobre Chéjov! entre tanto pelo no podía ver bien sus fichas, y sus patas no estaban hechas para sujetarlas. Accidentalmente golpeó sus piezas y estas calleron en el tablero formando la palabra "absurdo".
"Absurdo es un perro jugando Scrabble" pensó Camila mientras las señoras reían.
-Uhuhuhu.
Entonces Chéjov volteó. El perro vio a Camila y corrió hacia ella. Camila se arrodilló para recibirlo y lo abrazó mientras todo se desvanecía a su alrededor. Cuando alzó la vista, Camila se vio en su cuarto, acostada en su cama, viendo el techo. Sintió un movimiento bajo su cabeza. Volteó y vio que su almohada era realmente Chéjov, que la había acompañado desde sus sueños. Camila abrazó al perro mientras sonreía ampliamente.

jueves, 30 de junio de 2011

Ravishing You

Of all ravishing people I've met
'Tis you, marvelous creature, I long
For. Oh beautiful vision, please let
Me get close, let me show you you're wrong
By just kissing your gorgeous hand. Fate
Was what placed you, oh ravishing song,
In my path. And thus I am all set.

miércoles, 29 de junio de 2011

Intercambio blanco

El desorden de la habitación me recuerda a una casa robada y vandalizada. Los muebles yacen en el piso copletamente destrozados. Las cortinas parecieran haber sido arrancadas de las ventanas. El silencio es interrumpido solamente por un par de sables que danzan en el aire practicando esgrima.