Se escucha, en el fondo, una canción, el instrumento principal es un piano; en mis piernas se encuentra un cuaderno abierto y en mi mano una pluma. La canción es fluctuante, tranquila por momentos, por otros, no tanto. Mi mente entra en sincronía con esta canción, me inspiro, mi mano se acerca al papel, empieza a escribir. La letra de la canción es desconocida para mí, y no le pongo atención, de hecho, bien podría ser una instrumental; a las palabras que escribo tampoco les presto atención.
La canción termina y el silencio reina, y es en ese momento que dejo de escribir. Leo lo que anoté en mi cuaderno, no me gusta, lo arranco, lo hago bola, lo quemo. Un grito se oye a la distancia, dejo el papel incinerandose mientras voy a investigar y veo un piano que está quemándose.
Me detengo y pido perdón, pero no lloro. Luego le doy la espalda y pienso: hoy me arrepiento, mañana, lo habré olvidado.
Y despierto, no recuerdo el sueño.
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lunes, 17 de enero de 2011
martes, 7 de diciembre de 2010
El cuaderno naranja
Tengo un nuevo cuaderno, y es naranja, y el patrón de matrices de la portada me recuerda al sol; tal vez me servirá para hablar sobre tierras distantes, del lejano oriente, ahí donde nace la luz. O quién sabe, tal vez servirá para algo disitinto, una metáfora más sencilla, más directa: como una luz que ilumine los confines inexplorados de mi mente.
Sólo se que es un nuevo cuaderno, es naranja, y en él escribiré, me explayaré, crearé; nuevas manchas, nuevos pensamientos, un nuevo jardín; poemas, cuentos, novelas y debrayes, que para eso son los cuadernos, que de ellos surgen muchos placeres.
Tengo un nuevo cuaderno, uno que cargaré en mi mochila a todas partes, y que me acompañará en los viajes a Filos, y que portará las ideas que surjan de mis experiencias diarias.
Es un nuevo cuaderno, y todavía no sabe lo que le espera; pero pronto sonreirá ante tanta palabra que lo cubrirá.
Tengo un nuevo cuaderno, y es naranja.
Sólo se que es un nuevo cuaderno, es naranja, y en él escribiré, me explayaré, crearé; nuevas manchas, nuevos pensamientos, un nuevo jardín; poemas, cuentos, novelas y debrayes, que para eso son los cuadernos, que de ellos surgen muchos placeres.
Tengo un nuevo cuaderno, uno que cargaré en mi mochila a todas partes, y que me acompañará en los viajes a Filos, y que portará las ideas que surjan de mis experiencias diarias.
Es un nuevo cuaderno, y todavía no sabe lo que le espera; pero pronto sonreirá ante tanta palabra que lo cubrirá.
Tengo un nuevo cuaderno, y es naranja.
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