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sábado, 24 de septiembre de 2011

Ojos Negros

Juntos caminábamos, tomados de la mano,
Pasando ante ella, la casa de la Muerte.
Su techo era alto, sus paredes corroidas,
Andando la mirábamos sabiendo
Poco de ella.
Fue María quien me dijo, a la vez
Que me miraba desafiante
Con sus bellos ojos negros
-Vamos, chico, entra.
Hice como dijo.
Caminaba lentamente ya que algo
Me estorbaba: era un miedo horrible
Que escurría por mi piel, era un frío violento
Que emanaba del lugar.
María y sus ojos observaban con espanto,
Rogando que no fuera,
Arrepentida.
No llegué a la puerta pues la mano me detuvo,
Aquellas garras de una bruja que me dijo
-Alto, niño tonto, esta casa abandonada
No te atrevas a explorar.
Vi que ella sonreía y respiraba aliviada,
Con su mirada negra me pedía
El regreso a su lado
Donde sus abrazos me esperaban.
Pero yo, un niño imbécil, ya
Me había decidido.
Ignoré el llamado de esos ojos y,
Haciendo caso omiso de la anciana,
Perforé la entrada.

lunes, 2 de mayo de 2011

La Bufanda Negra

La noche era fría y húmeda. Una capa de neblina se había posado sobre el mundo. Las calles se encontraban a oscuras debido a un apagón. Era noche de luna nueva. El cielo estaba nublado. No había ni una sola luz. Tiago caminaba por la oscuridad absoluta. No podía ver ni la palma de su mano, sin embargo cuando se cruzó con ella la vió. Era una bufanda negra que yacía en el piso. Estaba en perfectas condiciones, no podía llevar ahí mas de unos minutos. Tiago inmediatamente supuso que la bufanda lo eligió.
Ya con la bufanda rodeando su cuello, Tiago se dió cuenta que la oscuridad a su alrededor no era tan absoluta. De hecho podía ver perfectamente. Continuó su camino con su nuevo tesoro y fue entonces que la vio, una sombra que se acercaba a él. Cuando estuvo a sólo unos pasos de distancia, la sombra le habló.
-Esa bufanda no te pertenece -dijo la sombra.
-Tal vez no antes, pero me ha elegido -respondió Tiago.
-Demuestralo -dijo la sombra.
Tiago, como si siempre hubiera sabido de los poderes misteriosos de la bufanda, alzó una mano. El mundo se volvió más frío, la neblina se intensificó. Del cielo cayó un rayo sobre la sombra y ésta desapareció. El trueno furioso ahogo su grito.
-Muy bien -dijo La Muerte, quien había observado la escena completa desde las sombras.
-Gracias -murmuró Tiago.
-Tener control sobre la muerte, es un gran poder.
-Te controlo -dijo Tiago, sonriendo.
-No, yo ya no soy más -La Muerte empezó a desvaneserse -. Es ahora tu turno.
-¿Mi turno?
-Sí, la bufanda te eligió. Y yo ya no soy más.
La Muerte se desvaneció por completo. Tiago se quedó solo. Trató de deshacerse de la bufanda, pero ésta estaba aferrada a su cuello. Una mujer pasó junto a Tiago y tropezó con algo. Gritó. Tiago dejó de pelear con la bufanda y miró. Ahí donde la mujer había tropezado se encontraba su cuerpo.

miércoles, 26 de enero de 2011

El negro

El negro es el color de la muerte.

La traición es un tipo de muerte, la mentira, también.