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viernes, 4 de febrero de 2011

Drewkstatos

Esa sustancia indecifrable, que no es luz ni es materia, que no es idea ni es recuerdo, que existe y no existe, que trasciende, que es tangible, pero no se puede encontrar. Esa sustancia responsable, por sí sola, de que un hombre alcance la felicidad, la alegría eterna, si tan sólo pudiera uno comprender que es broidear. Esa sustancia infame, el objeto de deseo de quien la ha oído mencionar. Esa sustancia que nadie debería, en la vida, y por su bien, hallar.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Una ardilla cantar

Hoy escuche a una ardilla cantar, y empecé a atacarme de la risa.
Es cierto, iba yo caminando por mi unidad, entre árboles y sobre piso enlozado, a mi derecha apareció una ardilla sujetada a un árbol. Era negra, esta ardilla, completamente negra; su pequeño boca se abrio y ví como se inflaba y desinflaba su pecho mientras emitía sonidos extraños, su mirada puesta en la copa del árbol.
No pude detener la risa, la ardilla me miró con furia, "¿y tú qué sabes de canto?" decían sus ojos, pero la ignoré, continué con mi paseo por la unidad, con una sonrisa en mi cara y una que otra risa proveninente del recuerdo de la ardilla negra que había escuchado cantar.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un vals

La música me llena el día de hoy, una canción tras otra es escuchada, mis ojos analizan las partituras de piano de varias tonadas, y oigo una melodía hasta en el caminar de las personas. Pero hay una obra que hoy se levanta sobre las otras, una obra que resuena en mi cabeza y que resuena en el piano bajo el acariciar de mis dedos.
Empieza con un re, o es un mi? No, un si bemol, porque estás en ese tono, en re menor; le sigue un do, el de la siguiente octava, y luego un la y el si y el la y el si otra vez; así empieza, todo al ritmo de un vals, un vals en re menor.
Toco la pieza y todo parece estar bien a mi alrededor, es melancólica pero desde un punto de vista también es alegre; es cambiante, y a mis dedos les cuesta trabajo acostumbrarse a los cambios, pero poco a poco lo lográn, hoy es el primer día que intento tocarla toda seguida y a su verdadera velocidad, es dificil para mis dedos, pero definitivamente hay un avance.
Es un vals, y puedo imaginar una sala enorme llena de gente elegante, como en aquellos tiempos en que las fiestas se bailaban al ritmo del vals. Puedo ver a la gente con máscaras decoradas, sonriendo bajo ellas, bailando con su pareja, la espalda derecha y el cuerpo sereno.
En mi interior, a veces me siento como una de esas personas.